viernes, 24 de febrero de 2017

Una Plamain en Lima


De pronto recordé el ruido de los vehículos de la Av. Baralt en Caracas, algún día del 2009 mientras despachaba desde mi oficina en el Edificio La Nacional. Plamain(1) se convirtió en una suerte de reto al destino, de prueba por superar. Tener a cargo mas de 80 profesoras (y algunos profesores) que debían de recorrer las barriadas caraqueñas más populares para garantizar una atención integral a niños y niñas supondría una gran aventura.

Tuve detractores y gente que siempre me vio de reojo por no ser docente de profesión; pero fueron más quienes se sumaron a las ideas y energías de una nueva administración. Decir nombres de mi cónclave, es arriesgarme a pecar de no recordarlos todos. Si, tuve un cónclave, un anillo de seguridad, un equipo de profesionales que me enseñaron lo que debía saber, que me cuidaron y que fueron mi tripulación a bordo.

Allí estaba Ingrid Gil, una venezolana, merideña y profesora que por esas cosas que tiene la vida me sorprendió recientemente en Lima. Llegó con una maleta llena de sueños, nostalgia y mucho sabor a arepita frita con queso. Me recordó a esa fuerza que tienen las venezolanas en esos días donde eramos un equipo de trabajo y había que salir todos los días para limpiarle la cara a un Plan (o Programa) que coqueteaba con la la ineficiencia. 

Ingrid iba de pasada, su destino aún cuando no estaba muy claro, podía divisarse como un éxito inaplazable. Sus hijos llenaban de orgullo cada una de sus palabras. Tuvimos poco tiempo para conversar, seguramente porque nos veremos pronto cuando las aguas vuelvan a sus causes, de eso estoy seguro. 

Buen viaje Ingrid... buen viaje. 

(1) Plan Integral de Atención al Niño y Niña.

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