sábado, 5 de noviembre de 2016

Seguridad Ciudadana y Los Niveles de Acción de las Autoridades Civiles



Un requerimiento esencial de la nueva agenda en la Seguridad Ciudadana local es que la autoridad civil demuestre capacidad efectiva de comprender y controlar tema. Para ello, lo primero que debe demostrar es que efectivamente domina los mecanismos de acción estatal en el sector. Debe hacer una demostración práctica de su capacidad de acción y de "estar en control" de los problemas. Ello implica proyectar una imagen de intervención exitosa, y capacidad de dar respuestas y adoptar decisiones en cada coyuntura. La seguridad ciudadana es un tema que no tiene período de gracia. 

Un segundo ámbito trascendental es contar con un adecuado sistema de instituciones e instrumentos que articulan la política pública. En ellos se dimensiona y construye la seguridad ciudadana como un bien público y se manifiesta la coherencia política de todo el sistema de seguridad. Está compuesto por los niveles de mando civil (ministerios y estructuras dependientes), instituciones policiales, y sistemas coadyuvantes (aquellos conexos donde se resuelven temas de apoyo o sostén). El riesgo mayor de una autoridad es tener una institucionalidad dispersa y un mando político difuso. 

Un tercer aspecto fundamental para la autoridad es contar con una fuerza policial con suficiente eficiencia técnica y operativa. La fuerza legítima de que está revestido el Estado tiene elementos físicos y simbólicos entre los cuales se cuenta la policía, y el poder político debe investirse de ellos y usarlos. El poder de la policía es una representación microsocial del poder político, sujeto a reglas cuyo cumplimiento debe ser controlado por ese poder político. Esta es una regla de la buena democracia. 

La ineficiencia u omisión policial siempre será referida a la incapacidad del poder político para controlarla. Lo anterior implica una clara necesidad de explicitar una doctrina sobre el uso de la fuerza, y ejercer un control político efectivo sobre el mando policial. Los instrumentos para llevar adelante este último aspecto se relacionan en primer lugar con una capacidad de interlocución técnica con el mando policial acerca de la composición de fuerzas, la planificación operativa, los despliegues tácticos, la provisión de inteligencia, entre otros aspectos, sin los cuales, el control real se hace ciego. En segundo lugar, el mando civil debe, efectivamente, tener capacidad de controlar la calidad del gasto presupuestario, para lo cual requiere un concepto de profesionalización para la fuerza policial.

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