jueves, 21 de julio de 2016

Ciberacoso o bullying cibernético: qué es y cómo detenerlo. Un aporte de Paulina Santibáñez.


Hace un par de días Alicia, una chica estadounidense, subió una foto a su perfil de Twitter en la cual mostraba orgullosa su disfraz de Halloween: una “parodia” de un sobreviviente del bombardeo en el maratón de Boston en abril de 2013. Nunca imaginó que, lo que ella creía que era una broma inocente, cambiaría su vida.

Al cabo de unas horas Alicia comenzó a recibir decenas mensajes despectivos en su cuenta de Twitter; algunos criticaban su disfraz, tachándola de insensible, pero otros fueron más agresivos y la insultaron.En unos días la situación se había salido de control: fotos de la chica supuestamente desnuda comenzaron a circular por la red, un usuario expuso una fotografía de su licencia de conducir con su dirección visible y ella recibió cientos de mensajes amenazadores, incluso de muerte.  

¿Qué es el acoso cibernético? El acoso cibernético se vale de la tecnología, en particular del Internet, para molestar, intimidar o amenazar a una persona. Puede consistir en dejar mensajes ofensivos u amenazantes en los perfiles sociales de alguna persona , publicar fotografías o fotomontajes comprometedores, hackear la cuenta de alguien y publicar mensajes en su nombre…  En pocas palabras, el bullying cibernético es todo aquello que se publica en Internet con la intención de herir a otra persona. Esta clase de acoso persigue a la víctima a todas partes: su casa, su escuela, trabajo… Ya que es anónimo, puede ser muy difícil detectar al acosador.

¿Quiénes son los acosadores? En la mayoría de los casos, los acosadores detrás de la pantalla son jóvenes que han crecido en un entorno familiar inestable, quizá marcado por la violencia. Son personas inseguras que necesitan hacer daño a otras para llenar un vacío afectivo. Sin embargo, no existe un estereotipo de acosador: puede ser hombre o mujer, con muchos o pocos amigos, una familia aparentemente estable o padres divorciados.

El ciberacoso y sus efectos devastadores: Imagina despertar y encontrar un mensaje anónimo de texto en tu celular con un pensamiento negativo. Después encontrarte con mensajes intimidatorios en tus redes sociales, tu correo electrónico, la página de tu escuela… Después, llegar a tu escuela o trabajo y tener que soportar las miradas inquisitivas de quienes te rodean.

Ser víctima de bullying cibernético puede ocasionar problemas graves en el estado de ánimo, el sueño y el apetito. Implica vivir en un estado constante de angustia y nerviosismo , pues resulta difícil saber en qué momento las amenazas virtuales se llevarán a cabo (aunque esto raras veces sucede). El ciberacoso puede derivar en depresión, y en algunos casos extremos –como el de Amanda Todd, una chica canadiense que no soportó más el ciberacoso y decidió quitarse la vida– en suicidio.

¿Cómo poner un alto? Es imprescindible hablar con los hijos o alumnos sobre este problema, desgraciadamente cada vez más común. Explícales cómo deben reaccionar si en algún momento se convierten en víctimas de ciberacoso.

Contárselo a un adulto. El acosador chantajeará a su víctima haciéndole creer que compartir la situación alguien es un signo de debilidad. Sin embargo, no hay razón alguna para protegerlo: lo primero que hay que hacer es contarle a un adulto de confianza lo que está pasando.Quizá al principio no sepa exactamente qué hacer, pero seguramente pedirá orientación y actuará al respecto.
Alejarse. El acoso funciona porque las víctimas se “enganchan” con el acosador, respondiendo a sus mensajes y mostrando miedo, y así, aumentando su sensación de poder. Aunque pueda resultar difícil, ignorar al acosador es la mejor forma de alejarlo.                                       
Que acciones tomar: 
Conservar pruebas. Algunas situaciones de acoso requieren que la víctima interponga una denuncia. Pero para esto es importante conservar pruebas del acoso: correos electrónicos, “pantallazos” de los mensajes en redes sociales, etc.
Levantar una denuncia en el servidor. Facebook y YouTube, entre otros sitios de Internet, permiten que los usuarios denuncien mensajes o videos ofensivos. Las cuentas de estas personas podrían ser cerradas.
Bloquea al acosador. Estos mismos sitios ofrecen la posibilidad de bloquear a ciertos usuarios para, así, dejar de recibir mensajes suyos. 

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