jueves, 21 de abril de 2016

El bullying en Japón a veces se convierte en delito.


El bullying es una de las principales preocupaciones en Japón. Es infrecuente enterarse por las noticias de niños o adolescentes que se han suicidado tras ser objeto de maltratos físicos y verbales en la escuela.
Hirotaka Abe, un investigador privado especializado en apoyar a padres de víctimas de acoso escolar, reveló en una charla que el bullying se ha expandido y sofisticado gracias al avance tecnológico.
El trabajo de Abe consiste básicamente en investigar las acusaciones y reunir pruebas para entregárselas a los padres para que emprendan acciones legales. Ante la ineficacia de las escuelas para combatir el bullying, la industria de la investigación privada ha hallado campo para desarrollarse.
Abe sostuvo –según Japan Daily Press– que los profesores son a menudo renuentes a lidiar con el acoso escolar, aunque sepan que existen problemas entre sus alumnos.
El investigador, que admitió haber ejercido el bullying en sus épocas de estudiante, reveló su sorpresa con respecto a los extremos a los que puede llegar el abuso escolar en estos tiempos. Incluso indicó que algunos casos no podrían catalogarse solo como bullying, sino como crímenes.
Abe ha sido testigo de extorsiones de hasta un millón de yenes (alrededor de 10.000 dólares) y de casos de estudiantes de preparatoria obligadas a ejercer la prostitución.
Asimismo, ha seguido de cerca más de veinte casos de violación sexual que comenzaron como bullying. En la mayoría de estas situaciones, los atacantes suelen grabar sus delitos en videos.
El investigador resaltó que el drama de las víctimas del bullying no se cierra cuando él reúne las pruebas y concluye su trabajo. “Las cicatrices emocionales no se curan tan fácilmente”, dijo.

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